Sembrar conexión en tiempos frágiles: Duelo, espacios compartidos y la alegría que cultivamos juntos
- Yurani Cubillos

- Dec 23, 2025
- 3 min read

En esta época del año, cuando las familias y amistades se reúnen, es común, y casi esperado, que aparezca el duelo. Tal vez en estas fiestas alguien con quien compartiste el año pasado ya no está. Tal vez las expectativas que tenías para el nuevo año no se dieron, y estás atravesando la tristeza por lo que no ocurrió: el año que imaginaste para ti. Una relación que sostuviste con fuerza y que tuviste que soltar. Las amistades que pensaste eternas y que hoy ya no están.

El duelo toma muchas formas, y todas son válidas. Pero, ¿qué pasaría si nos regaláramos un momento para mirar lo que también puede existir junto a ese duelo? ¿Descubriste un nuevo pasatiempo que te llena de alegría? ¿Te animaste a compartir tus ideas con el mundo y recibiste amor y apoyo a cambio? ¿El espacio que dejó alguien a quien quisiste abrió lugar para que llegara una nueva conexión?
En una temporada que constantemente nos empuja a consumir y acumular cosas materiales, quiero invitarte a hacer un inventario de tu propio jardín.
¿Cuáles fueron tus rosas este año? ¿Cuáles fueron tus espinas? Y, quizá lo más importante, ¿qué necesita ser podado para seguir creciendo?

Este ejercicio de escritura, tan profundamente cuidadoso, me lo compartió una de mis rosas de este año: una nueva amistad en mi jardín, Justice. Nos conocimos a través de amistades en común, y tuve la oportunidad de participar en algunos de sus encuentros de escritura, creados y sostenidos con mucha intención. Hace poco, invitó a un pequeño grupo de nosotros a la playa, donde hicimos este ejercicio juntos. Fue una forma hermosa de compartir, de sentirnos vistos y acompañados, de no sentirnos tan solos.
Sentada ahí, con el sonido de las olas y la amplitud del horizonte, recordé lo poco comunes que son los espacios que no nos apresuran hacia soluciones ni finales optimistas. Espacios donde podemos nombrar lo que duele sin que se nos pida minimizarlo, y donde la alegría es bienvenida sin culpa. No había nada que arreglar; solo escuchar, atestiguar y permitir que nuestras historias descansaran con suavidad, exactamente como eran.
También fue un recordatorio delicado de que los espacios compartidos y la conexión no desaparecen: se crean allí donde elegimos sembrar, donde cuidamos, y donde regamos con constancia. Esta temporada sostiene tanto el dolor como la calidez. La ausencia y el devenir. La espina y la rosa. El duelo está aquí, y también nuestra alegría. Ambas pueden coexistir.

Preguntas Frecuentes
1. ¿Es normal sentir duelo incluso cuando no ha pasado nada “malo”?
Sí. El duelo no solo surge a partir de una pérdida en el sentido tradicional. También lloramos planes que no se concretaron, relaciones que cambiaron, versiones de nosotrxs mismxs que ya no somos, y etapas que no se desarrollaron como esperábamos. Las temporadas sensibles suelen traer estos sentimientos a la superficie, y todo eso es válido.
2. ¿Qué son los “terceros espacios” y por qué son importantes en momentos de duelo?
Los terceros espacios son los lugares donde nos reunimos fuera de la casa y el trabajo: librerías, playas, círculos de escritura, mesas comunitarias, rincones tranquilos compartidos con otrxs. Son importantes porque nos recuerdan que no tenemos que cargar con todo a solas. Son espacios donde podemos ser vistas, escuchadas y acompañadas, sin expectativas.
3. ¿Cómo pueden coexistir el duelo y la alegría al mismo tiempo? El duelo no cancela la alegría, y la alegría no borra el duelo. Como en un jardín, podemos sostener espinas y rosas a la vez. Al cuidar lo que necesita atención—podar, regar, sembrar, muchas veces descubrimos que la conexión, la creatividad y la calidez crecen justo al lado del dolor.



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