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El costo de ser víctima: Una serie de entradas para el blog de Healing Bells


Collage digital de Yurani Cubillos. Fondo en gradiente púrpura que contiene cuatro fotografías vintage y contemporáneas dispuestas como instantáneas Polaroid, documentando la hermandad entre Alexandra y Andrea Ruiz Costas a lo largo de décadas. Las imágenes muestran a las hermanas en la infancia, adolescencia y edad adulta. El texto blanco dice "I MISS YOU" y "MY SISTER, MY SOULMATE, THE PERSON WHO COMPLETED ME". Debajo, un dibujo de líneas abstractas de manos entrelazadas en púrpura claro forma un gesto de memoria. Paleta: púrpura profundo, blanco, tonos vintage y contornos púrpura suave. Honra la memoria de Andrea Ruiz Costas como hermana amada, alma gemela y víctima, expresando el duelo perdurable y el vínculo irreemplazable cortado por femicidio.
Mi hermana. Mi todo. Te extraño. Collage digital por Yurani Cubillos

Hace cinco años viví el peor momento de mi vida. En plena pandemia mundial, mi hermana Andrea y yo no podíamos vernos porque vivíamos en pueblos distintos de Puerto Rico y ambas estábamos bajo confinamiento y toque de queda. Quien había sido pareja de Andrea la acosaba, y ella lo denunció varias veces con la policía y frente a jueces. En cada ocasión, desestimaron su denuncia sin investigar. Sin protegerla. Entonces, el 29 de abril de 2021, recibí una llamada que marcó mi vida para siempre.


 Un antes y un después. 


La expareja de mi hermana la asesinó, a la persona quien más conocía mi alma, a una parte de mí.



Me he esforzado mucho por encontrar una razón para seguir adelante llevando mi mensaje y por continuar el camino hacia mi sanación. He aprendido que existen personas y lugares en los que puedo sentirme segura —Healing Bells es uno de ellos, un espacio donde nos apoyamos mutuamente y colaboramos para hacer frente a la violencia contra las mujeres—. Sin embargo, también he aprendido que muchas personas no se dan cuenta de lo revictimizante que resulta ser bombardeada por preguntas, comentarios, entrevistas, juicios y detalles insensibles cada vez que ocurre otro feminicidio.


El costo de ser víctima…


Collage digital de Yurani Cubillos. Composición en escala de grises y color con manos grabadas en blanco y negro rodeando un par central de manos abiertas en tono marrón. Globos de diálogo contienen preguntas acusatorias: "¿Por qué no viste las banderas rojas?", "¿Por qué te quedaste?", "¿POR QUÉ POR QUÉ POR QUÉ???". Rayos explosivos en rojo y amarillo emanan del centro. Paleta: negro, blanco, marrón, rojo y amarillo. Representa la retraumatización de víctimas y sobrevivientes a través del discurso culpabilizador hacia quienes permanecieron en situaciones de abuso.
¿Por qué no solo te fuiste? Collage digital por Yurani Cubillos

Más allá del trauma proveniente del abuso, toda víctima que decide, valientemente, contar su historia, alzar su voz y pedir ayuda, pasa por traumas adicionales. Al señalar a tu agresor y relatar lo que viviste, te sometes al escrutinio público y a los interrogatorios de un sistema que debería protegerte y hacer que el agresor responda por sus acciones. Empiezas a tener que justificar continuamente por qué soportaste el maltrato, por qué te quedaste o por qué no hablaste antes. Te conviertes en la persona responsable por presentar las pruebas del abuso. Pero la realidad es que no todas las formas de violencia de género conllevan maltrato físico; gran parte del abuso psicológico no deja pruebas. Muchos agresores saben exactamente qué hacer para evitar dejar evidencias.



Además, se te pide contar una y otra vez lo que llaman “tu versión de los hechos”. Tienes que repetir tu historia ante diferentes foros. Entonces, en lugar de creerte, se procede a validar la veracidad de tu relato una y otra vez (sin considerar el estado emocional de la víctima, ni la poca sensibilidad que se le muestra muchas veces). Si lo que se considera ahora tu “narrativa” no siempre es exactamente igual, palabra por palabra, ya se va creando la duda de su veracidad. Surge otro tipo de trauma, te invade otro tipo de miedo, temes vivir con la confrontación. Ves la manera en que te juzgan, reflejado en los rostros de las mismas personas que atienden tu caso —en el tribunal y frente a los jueces, la policía, los fiscales, del propio agresor y otros—; cada una de éstas contribuyendo a que uno como víctima se sienta más insegura en lugar de protegida. Siendo revictimizada nuevamente.


No todo el mundo se siente cómodo hablando ante desconocidos. En muchos casos las víctimas carecen del apoyo y la orientación adecuados, y el sistema dificulta enormemente que puedan relatar su historia de manera convincente. En Puerto Rico, el sistema espera que personas comunes, sin conocimientos legales ni jurídicos, actúen como sus propios defensores. La mayoría de las víctimas desconoce las leyes, los procedimientos y el orden correcto de los pasos necesarios para “armar su caso”. Se le exige demasiado a una persona que ya se siente insegura y está traumatizada, que teme enormemente lo que pueda sucederle. Su mente ya está afectada por el abuso sufrido. ¿Acaso el sistema no debería estar al servicio de las víctimas? ¿No debería detener el abuso y el daño adicional, y prevenir que la otra parte lastime a alguien más? ¿No debería ayudar a las víctimas a sanar y a sentirse seguras durante el proceso? El sistema y el gobierno de Puerto Rico ejercen una presión indebida sobre las víctimas, juzgándolas por caer en el ciclo de violencia, mientras descuidan la atención a los agresores y evaden señalar y/o corregir un sistema que está roto.


Lo que he encontrado que resulta más doloroso —una conducta que refleja el estado mental de nuestra sociedad— es la actitud de quienes deciden no creer en la realidad de las víctimas ni sienten compasión por ellas. Culpar y avergonzar a la víctima genera gran parte del trauma que nos acompaña y que se mantiene alojado en nuestros cuerpos. Esto se observa en personas que plantean preguntas como: ¿Por qué se quedó?, ¿Por qué no vio las señales de alerta?, ¿Por qué no investigó los antecedentes de la otra persona antes de iniciar la relación?, ¿Por qué siguió perdonando al agresor?, ¿Por qué, por qué, por qué?


Nuestra sociedad olvida el papel que cada uno de nosotros desempeña en lo que se ha convertido en una pandemia de violencia de género. La gente tiende a dudar del relato de la víctima basándose en aspectos superficiales, como que el agresor parece una buena persona, es alguien que asiste a la iglesia, se lleva bien con los niños o destaca en su trabajo... Se olvidan de que la violencia de género suele ocurrir a puerta cerrada, en situaciones donde el agresor mantiene cierta posición de poder sobre la víctima (ya sea económico, emocional o mediante manipulación, entre otras formas). Existen innumerables razones por las que una víctima permanece junto a su agresor y por las que llega a creer que éste no volverá a hacerlo. Una de estas razones es que muchas víctimas no lastimarían a nadie de esta manera, y son incapaces de imaginar que alguien que las “ama” pueda hacerles daño (ver nuestra entrada April 9, 2026 blog para escuchar “If you are a good person” habla sobre este sentir.) Otras razones incluyen la manipulación psicológica sistemática (“gaslighting”), el miedo, chantaje emocional y la falta de independencia económica. Para alguien que no ha pasado por este tipo de situación, es muy probable que desconozca o no comprenda todas las razones. 


Lo primordial NO es conocer las razones por las cuales una persona se convierte en víctima de violencia de género. Lo que hay que entender es que un agresor causó daño y que este debe rendir cuentas. Cada historia es diferente. Como sociedad, no nos corresponde juzgar a las víctimas. Debemos empezar a creer su historia, escuchar con compasión y empatía, y brindarles apoyo durante todo el proceso. 


Al final, de eso se trata Healing Bells.


Alexandra ha vivido el trauma de perder a un ser querido a causa de un feminicidio y la revictimización constante: sociedades y gobiernos que no creen en las víctimas y no las protegen ni a sus familias; medios de comunicación y redes sociales que, en lugar de abordar las historias con sensibilidad y compasión, recurren al sensacionalismo y a la explotación; la culpabilización y estigmatización de las víctimas; así como las injusticias sistémicas y la falta de rendición de cuentas.


Retrato digital de Andrea Ruiz Costas editado por Yurani Cubillos. Fotografía renderizada en tonos púrpura y lavanda con alto contraste, centrada contra un fondo texturizado en púrpura profundo. Mariposas púrpura se dispersan a lo largo de la composición, mientras que delicadas flores florecen en la parte inferior. El texto negro en negrita forma un arco sobre el retrato leyendo "NI UNE MAS", con el nombre de la persona en texto blanco debajo. Paleta: púrpura, lavanda, blanco y negro. Una imagen de memoria que honra a Andrea Ruiz Costas no como una estadística sino como una hermana, amiga y persona completa, una declaración poderosa contra el femicidio y la violencia.
No una estadística. Una hermana, una amiga, una vida completa. Ni una más. Foto de Andrea editada digitalmente por Yurani Cubillos

En Healing Bells ponemos nombre a la vergüenza y a la culpa que experimentan las víctimas, que es exactamente lo que hizo Alexandra en este blog. También ponemos nombre al dolor para manejarlo y abrir un camino de sanación que nos permita recuperar la hermosa esencia que nos define como personas (ver nuestra entrada blog from August 5, 2025 sobre las 5 Etapas del Duelo 5 Stages of Healing from Trauma).


Este blog es el primero de una serie. En esta serie, los lectores de Healing Bells podrán aprender sobre

  1. El costo de ser víctima. ¿Qué se siente al sufrir un trauma y ser revictimizado? 

  2. Las 5 respuestas físicas al trauma. Lo que la mayoría de quienes culpan a las víctimas no entienden sobre lo que sucede en nuestros cuerpos y cerebros cuando sufrimos un trauma que amenaza nuestra vida. 

  3. Cómo tratar a las personas sobrevivientes con respeto y compasión. ¿Cómo las víctimas desean y merecen ser tratadas? 

  4. ¿Cómo pueden las personas sobrevivientes liberar el trauma almacenado en el cuerpo e iniciar su camino de sanación? ¿Cómo colabora Healing Bells de manera respetuosa y sensible con las personas sobrevivientes y cómo caminan juntos un camino de sanación?  

 
 
 

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Chimamanda Ngozi Adichie mural_ Ciudad Lineal. Mural_ DLV, CC BY-SA 4.0..jpg
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