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Paisajes de Crisis en Venezuela

Surgida de la colaboración entre la compositora Pamela Ruiter-Feenstra y la periodista de investigación Marielba Núñez Aranguren, Paisajes de Crisis en Venezuela es un esfuerzo por retratar la complejidad de la crisis humanitaria venezolana, que ha dejado profundas cicatrices en este país latinoamericano durante la última década.

Paisajes de Crisis en Venezuela es un tríptico formado por "La boca del dragón", basado en un poema documental de Marielba Núñez, que retrata naufragios y desapariciones en el mar Caribe vinculados a la trata de personas en la frontera entre Venezuela y Trinidad y Tobago; "Caminantes", inspirado en la historia de millones de migrantes que huyeron de Venezuela a pie, principalmente a través de las fronteras con Colombia; y "Llanto de Tepuyes", que denuncia la devastación de los bosques al sur del Orinoco, agravada tras el lanzamiento del proyecto estatal venezolano conocido como Arco Minero.

Paisajes de Crisis en Venezuela es una poderosa producción multimedia que fusiona música, texto y cine para exponer las emergencias humanitarias y ambientales causadas por el régimen autoritario de Venezuela. Bajo un gobierno que silencia a la prensa y elimina la disidencia, millones de personas padecen la censura, el desplazamiento y la violencia.

A través de esta nueva forma narrativa desarrollada por Healing Bells, historias antes ocultas e ignoradas salen a la luz, haciéndose imposibles de ignorar u olvidar. Desde la devastación ambiental hasta la trata de personas y la migración forzada masiva, esta producción se erige como un llamado a la conciencia global y a la intervención en favor de los derechos humanos.

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Lágrimas de los tepuyes: cuando la naturaleza y las personas son silenciadas

En Llanto de Tepuyes, la obra se centra en la región de Canaima, antes un tesoro natural protegido por la UNESCO. Los tepuyes, montañas sagradas de cimas planas, lloran mientras la minería de oro respaldada por el gobierno devasta la tierra. Las cascadas que antes fluían libres ahora hacen eco de todo lo perdido, y la rica biodiversidad que define la región está en peligro.

A través del sonido, escuchamos a los niños pemones cantar, a los jaguares caminar, y a los insectos vibrar entre hojas que se agitan. Un paisaje sonoro exuberante que poco a poco cede ante los trinos metálicos de la maquinaria de excavación, asfixiando la vida del territorio.

El pueblo de Pemón, que ha vivido en armonía con esta tierra durante miles de años, ahora enfrenta desplazamiento, trabajo forzado y la erosión de su cultura.

Esta pieza, junto con "La Boca del Dragón" y "Caminantes", revela las tragedias múltiples que se despliegan en Venezuela. Cada nota exige atención, y cada historia resiste al silencio.

La boca del dragón

Inmersa en una crisis humanitaria, Venezuela atraviesa una migración forzada: millones de personas buscan la oportunidad de escapar de un país donde el acceso a alimentos y medicamentos se vuelve más difícil cada día. Una de las rutas de esta migración es el pequeño estrecho que separa por mar a la población de Güiria, en el oriente venezolano, de la isla vecina de Trinidad. Las personas cruzan en embarcaciones simples y pequeñas conocidas como peñeros. Aunque el trayecto es muy breve, es necesario navegar por un canal de aguas turbulentas. Ya en el siglo XV, este cruce era tan peligroso para los navegantes que el colonizador Cristóbal Colón lo bautizó como "La Boca del Dragón".

En abril y mayo de 2019, dos peñeros con decenas de migrantes venezolanos naufragaron en ese trayecto hacia Trinidad. Un total de 60 personas desaparecieron, en su mayoría mujeres adolescentes, y se teme que hayan sido víctimas de trata de personas. El misterio envuelve la historia como un sudario. Sobrevivientes de uno de los naufragios relataron que una de estas embarcaciones se hundió en la Boca del Dragón. La pieza "La Boca del Dragón" recrea esta trágica historia para mantener viva la memoria de estos migrantes de destino incierto, quienes enfrentaron peligros inimaginables en busca de esperanza.

La profundidad y dimensión de la crisis humanitaria venezolana, así como la censura sistemática y la persecución a la libertad de expresión ejercidas por el gobierno autoritario de Venezuela, fueron la base de la búsqueda de la periodista y escritora Marielba Núñez de nuevas formas de narrar lo que ocurre en su país. Se sintió atraída por dos disciplinas artísticas transversales: la Poesía Documental, en la que las historias se relatan a través de la poesía, y Healing Bells, donde historias poco difundidas sobre injusticias sociales y agencia son narradas a través de la música y el cine. La versión para ensamble de "La Boca del Dragón" es la primera pieza que combina ambas formas artísticas. En la versión para órgano, la música retrata la historia de aguas turbulentas, una huida frenética y campanas que suenan 60 veces para recordar a los 60 pasajeros desaparecidos.

“Dormite mi niño”

Dormite mi niño                                    

que estás en la cuna                              

que no hay mazamorra                           

ni leche ninguna.                                   

 

Dormite mi niño                                    

que estás en la hamaca                          

que no hay mazamorra                          

ni leche de vaca.

O sleep now, my baby

You are in the cradle

We have no more crumbs left 

Nor milk we can ladle.

O sleep now, my baby

You are in the hammock

We have no more crumbs left

We have no more cow’s milk.

En lugar de recibir apoyo gubernamental para encontrar respuestas a las numerosas preguntas que aún persisten, los padres de los pasajeros desaparecidos fueron amenazados de forma anónima cuando realizaron sus consultas. Para reconocer el duelo de los padres, "La Boca del Dragón" concluye con la tradicional canción de cuna venezolana "Dormite mi niño", recopilada y arreglada por el músico y compositor venezolano Vicente Emilio Sojo (Guatire, 1887–Caracas, 1974). Sojo recopiló y arregló más de 200 canciones populares y tradicionales de Venezuela y es considerado una de las figuras más importantes de la música venezolana del siglo XX.

"La Boca del Dragón" está disponible en cuatro versiones: carillón, órgano, piano y percusión, y ensamble Pierrot. Para escuchar el ensamble Pierrot, visita https://youtu.be/x6Tscy25e3s. Para leer el fragmento de la Poesía Documental de Marielba Núñez para "La Boca del Dragón", consulta las páginas 25–32 de https://westfield.org/public/DB_digital_program_book.pdf.

Caminantes

Marielis González, de 42 años, enfrenta el viaje más difícil de su vida. Con sandalias, camina más de 500 kilómetros desde la frontera venezolano-colombiana hasta Medellín, su destino. Huye de Caracas con sus hijos de 22 y 8 años, y sus dos nietos de 3 años y 3 meses de edad. Marielis es una de las incontables venezolanas y venezolanos de escasos recursos que no tienen más opción que migrar a pie. En un trayecto que con frecuencia supera los miles de kilómetros, deben cruzar fronteras, transitar por caminos inhóspitos, atravesar desiertos, bosques, montañas y ríos, y enfrentar frío y calor extremos, muchas veces con ropa inadecuada y calzado precario. El viaje es arduo y puede durar entre una semana y más de 20 días. Según su destino, algunos Caminantes recorren más de 2.000 kilómetros. Muchas rutas son inseguras y las personas se encuentran con frecuencia ante situaciones de violencia.

La historia de Marielis González apareció en Megan Janetsky, "The walkers: Venezuelans travel hundreds of kilometers by foot", Al Jazeera, 2 de octubre de 2019: https://www.aljazeera.com/indepth/inpictures/walkers-venezuelans-travel-hundreds-kilometres-foot-190923081111102.html.

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